Durante un período tan difícil como la pandemia en Brasil, nos dimos cuenta de cómo las alianzas formadas en diversos sectores de la sociedad pudieron recaudar fondos rápidamente y ayudar a la gente.
Las movilizaciones surgidas a través de aplicaciones de mensajería, financiación colectiva y campañas lideradas por celebridades, por mencionar algunos ejemplos, proporcionaron una respuesta rápida a problemas urgentes: la compra de materiales de protección como mascarillas y desinfectante de manos, bombonas de oxígeno, cestas de alimentos básicos y comidas.
La empatía de los brasileños ha encontrado poderosos aliados en los avances tecnológicos: tanto a través de la facilidad de comunicación y conexión en red, como mediante innovaciones bancarias que permiten que los recursos lleguen rápidamente al usuario final.
En este contexto, un caso ilustrativo es Pix , una tecnología de transferencia bancaria instantánea lanzada a finales de 2020 que fue rápidamente adoptada por organizaciones de la sociedad civil. Una encuesta realizada por la Asociación Brasileña de Profesionales de la Recaudación de Fondos (ABCR), publicada en agosto, mostró que el 79,6% de las ONG habían adoptado Pix y el 15,9% de las instituciones tenían previsto adoptar el nuevo sistema próximamente.
Entre las organizaciones que respondieron a la encuesta y que ya utilizaban Pix, la gran mayoría (82,1 %) afirmó que la recaudación de fondos se había facilitado. En cuanto al volumen de donaciones, el 47,9 % indicó que se produjo un aumento tras la adopción de este nuevo método de pago.
Las numerosas retransmisiones en directo de artistas emitidas durante la primera mitad de 2020 pusieron de manifiesto una tecnología que no era precisamente nueva: un código QR en la esquina de la pantalla permitía recaudar importantes donaciones, algunas de ellas millonarias, en tan solo unas horas de emisión.
Todas estas iniciativas contribuyen a fortalecer la cultura de la generosidad en el país, la cual, a su vez, se ve influenciada por las tendencias económicas y los movimientos sociales. Donar es cada vez más fácil y rápido, pero debemos seguir avanzando para que se convierta en una práctica común en la vida diaria de todos.
Las herramientas evolucionan, y nosotros también necesitamos actualizar nuestros comportamientos y asumir nuestra responsabilidad ante tantos cambios necesarios.